La niña no es la niña que siempre pensó, es producto de la creación anónima, de un invento extraño que no tiene origen y para el que no tiene perdón.
Aporte de Francoise
viernes, 25 de abril de 2008 en 12:41 Publicado por Chinaski
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jueves, 3 de abril de 2008 en 22:44 Publicado por Rurouni
Como todos sabemos una sumatoria nos permite representar sumas muy grandes, de n sumandos o incluso sumas infinitas y se expresa con la letra griega sigma (Σ) .Bueno esto también lo podemos llevar a la vida cotidiana como “El severo teorema de vida de la sumatoria”. (Aplicable al sexo femenino o masculino o viceversa, mmm, mas al femenino)
En este caso para hacer alusión al teorema y su aplicabilidad tomaremos la variable i que es el índice de suma (amor, desamor, etc.) al que se le asigna un valor inicial llamado límite inferior (o sea el principio de una relación o enpotamiento, por ejemplo), m. La variable i recorrerá los valores enteros hasta alcanzar el límite superior (peleas, infidelidades, maltrato psicológico, etc.), n. Necesariamente ha de cumplirse: m ≤ n. (o sea el amor o enpotamiento debe ser mayor o igual a la cantidad de desamor entregado).
En resumen y para mostrar mi punto, un ejemplo, si queremos expresar la suma de las diez primeras citas con una mujer (en el caso de un varón), a medida que llevamos a cabo el cortejo o mal llamado encantamiento, el hombre inconsciente con afán de llegar a su objetivo (instinto animal) se encarga de complacer la mayoría de los caprichos de la fémina e incluso simular que la escucha o que le interesa lo que ella hable. Este efecto nos lleva directamente al teorema de la sumatoria, ya que la mujer asumirá por defecto que la suma de todos estos “n” acontecimientos, le dará un poder sobre nosotros o incluso ser la variable de la sumatoria en cuestion “i”, lo cual hará que nuestra sumatoria se vaya a la mierda y no tenga solución posible mas que… (Esta respuesta es opcional según cada individuo, en este caso varón)
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en 21:18 Publicado por Rurouni
Cuando acudimos al drug store (gentilicio gringo masificado por latinos insulsos), es incorrecto decir: “déme un par de preservativos”. Peor aún es escuchar “véndame un par de preservativos”. Si ustedes piden las cosas de esa manera, debería darles vergüenza. La forma correcta es: “regáleme un par de preservativos”. Es obvio que el verbo regalar se está utilizando en sentido figurado; esto precisamente es lo que embellece la petición, que de otra forma, quedaría como un insulso imperativo más.
Se puede también utilizar este verbo en cualquier situación en que pidamos algo, por ejemplo:
Regálame una buena nota en el colegio (la mamá al hijo, suplicando).
Regálame un besito, sólo uno (el púbero calentón a su novia).
Regáleme un minuto de su tiempo (el encuestador telefónico al ama de casa).
En estos últimos ejemplos, el verbo regalar lleva implícito el “por favor”. O sea que cuando lo utilicen, ya no será necesario decir por favor, porque se sobreentiende la intención de ser educado. Siempre hay más de alguno que dice regálame porfa, lo que es una redundancia; esto debe evitarse.
Yo sé que ustedes, queridos lectores, impulsarán en su localidad el uso del verbo regalar para pedir las cosas. Encontrarán, como es natural, alguna sonrisa burlona de la gente inculta. Pero entre la gente culta causarán respeto, admiración y un trato deferente.
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miércoles, 19 de marzo de 2008 en 22:21 Publicado por Chinaski
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domingo, 27 de enero de 2008 en 22:15 Publicado por Rurouni
Yo la amaba, lo prometo que es cierto (dicen que no se debe jurar). Me dijo un par de veces que moriría de amor por mí, pero no pensé que fuera cierto.
El tiempo hacía deseable el momento, no era su primera vez, ni la mía, sin embargo, me embriagaba una sensación de novedad y extraña curiosidad.
Nos tomamos un par de copas, y la temperatura comenzó a subir al fin, nos quitamos las ropas extasiados. Le estaba haciendo el amor, nuestros movimientos eran rítmicos, me repitió un par de veces que me amaba, hasta que la intensidad del momento impidió la emisión de alguna palabra.
Nuestra respiración comenzó a acelerarse al punto de recrear una pequeña sinfonía, hasta que de un momento a otro dejé de sentir la suya. No pude dejar de moverme, seguí presionando mis manos en sus caderas y aceleré aun más mis movimientos, hasta que pude descansar sobre su cuerpo inerte. Nunca pensé que mi mente era capaz de disfrutar tal perversión, pero era cierto… estaba cometiendo necrofilia.
Aporte de Francoise
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viernes, 25 de enero de 2008 en 15:20 Publicado por Patorusa
Por fin llegaba la feria al pueblo. Lo único que quería era ver gente nueva, diferente, estaba aburrida de las mismas personas de siempre; el pueblo chico, las “copuchas” que corrían a una velocidad que le hacían competencia a la luz, el polvo distribuido hasta en el agua que corre en las acequias. En fin, un pueblo donde el sol pegaba muy fuerte, pero el viento no se hacía sentir.
Cuando llegó la feria, el pueblo se convulsionó, salió la gente a las calles a celebrar tales alegorías. Fue un momento muy emocionante, ver los juegos pasar, tan grandes, así como los edificios que nunca tendríamos, los actores vestidos con brillantes, la música resonante y los animales enjaulados, que dejaban ver su fiereza a través de las rejas.
La feria empezó el lunes, me arreglé con mi vestido del domingo, fui al río y me llené de los manjares que éste me ofrecía, entre ellos mi pelo siempre brillante y ese rico perfume a fresco.
Salí a eso de las nueve de mi casa, la verdad es que así como estaba de entusiasmada me hubiese gustado que fuera sólo yo la que visitaba la feria, pero una vez más tendría que aceptar el compartir con toda esa gente que me repelía.
Llegué a mi ansiado destino, todo brillaba, la gente sonreía, el ambiente estaba cándido y lleno de alegría, nada hacía presagiar lo que se vendría encima. Estuve toda la tarde viendo como actuaba el teatro callejero, los malabaristas y el hombre bala; Hasta que de pronto vi que el payaso tomó a unos niños y los lanzó al escenario, como si fueran corderos a punto de ser comidos, no podía entender qué sucedía. Enseguida empezaron a tomar presa a toda la gente que antes había dicho que me molestaba, no lo podía creer; los payasos, actores y malabaristas se convirtieron en policías, que con sus instrumentos de trabajo ahuyentaban a todo aquel que me cayera mal, yo trataba de exigir explicaciones, pero nadie me hacia caso. Vi las torturas, la sangre y el olor a muerte impreso en mi ropa, el frío de aquellos cadáveres en mi piel. No podía entender lo que sucedía, toda esa gente que convivió toda una vida conmigo, ahora era muerta, torturada y apresada como animales, la sangre corría y todo quedaba con humores fríos.
Pasé la noche viendo el desastre, no sé lo que sentía, si temor, pena por los muertos o una especie de alegría al ver que ya no me molestarían y sobre todo que yo no era una de las elegidas. Me senté en un banco, minutos después se acercó el payaso y me dijo: “está todo listo Hitler, ya empezamos con la depuración”
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en 15:08 Publicado por Patorusa
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martes, 22 de enero de 2008 en 0:38 Publicado por Patorusa
lunes, 21 de enero de 2008 en 23:16 Publicado por Patorusa
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